Wednesday, September 23, 2009

Smog en Madrid

El famoso smog, smoke (humo) y fog (niebla), londinense y que Arthur Conan Doyle retrató tan bien en las novelas de Sherlock Holmes es una realidad en Madrid. Ahora ha llovido recientemente y el viento ha limpiado la atmósfera, pero en dos o tres días la boina rojiza que divisamos por las mañanas al bajar hacia Moncloa volverá.

Este smog, a finales de 1952 en Londres causó 4.000 muertes en cuatro días y más de ocho mil en los siguientes dos meses. Bastó para ello una bajada de las temperaturas mayor de lo habitual, un incremento de las calefacciones y un aire frío que atrapó la contaminación sobre la ciudad. A eso se sumó un proceso de inversión térmica, en la que una masa de aire caliente se instaló sobre otra más fría (lo normal es que conforme subimos en altitud descienda la temperatura) impidiendo que los gases contaminados ascendieran y se dispersaran en la atmósfera.

En Londres se tomaron medidas. Se firmó el Acta de aire limpio y se prohibieron las combustiones por carbón. Así, desde la década de los 60, Londres dejó de ser la ciudad de la niebla.

En Madrid también se han tomado medidas. Se hacen las medias de contaminzación entre lo que se recoge en la Casa de Campo con lo que se recoge en la Pta. del Sol, y así salen los datos. Además no se contabilizan los fallecimientos por causas respiratorias como efecto de la contaminación y todos tan contentos.

Cada vez que veo a las ocho de la mañana a algunos haciendo footing al lado del carril bus en Velázquez, me asombro de que no les detengan por intentona suicida.