Pábernosmatao
Aún estoy en estado de shock. Y lo que me queda, que lo de este fin de semana ha sido muy, pero que muy fuerte, tía. Es que se cuenta y no se cree. Y todo empezó de la manera más tonta; como empiezan todas estas cosas en mi empresa. Que si hay que ser más proactivos – ¿es que ya nadie sabe decir tener iniciativa?- que si hay que entender al cliente, que si hay que cambiar la cultura –y de cambiar la moqueta ¿qué? ¿Nada? ¡Joer, que tiene más años que el Presidente y los ácaros son como centollos! Que si… ¡Hija, qué agobio! Que te ponen el alma en un puño y no sabes dónde meterte. Vamos, que he estado a punto de devolver el último bonus de lo mal que me he sentido por no solidarizarme con los “probes” accionistas, que sólo han ganado un 14 % más. Me ha faltado esto para fundar ASF (Accionistas Sin Fronteras). Pero hete ahí que ha llegado la gran esperanza blanca en forma de máster del universo con su equipo de mastercitos y nos van a meter en vereda, yo hubiera preferido que me metieran mano, que, hija, algunos de estos pipiolos están como un queso, pero se ve que no es lo que toca, y de momento nos han sacado de nuestro “círculo de confort” (vulgo, oficina) y nos han traído a Siberia, que joder, qué frío que hace en este erial, así que me he guardado las ideas libidinosas para mejor ocasión, y muy aplicadita he abierto el cuaderno que nos han regalado. ¡Y qué cuaderno! ¡La leche! El breviario del Beato de Liébana no tiene más colores y dibujitos. Esto ha costado un pastón, seguro. ¿Dónde queda lo de la “contención de costes”? ¿Qué…? Perdón es que estaba distraída. ¿Qué anotemos…? ¿Dónde, si ya está todo escrito? A ver, que no me entero lo que nos dice el Jiman que anotemos. Ah, sí, que nos han dejado unos micro recuadros para que pongamos nuestras ideas sobre lo que nos ha contado el pizpireto consultor de managaging no sé qué leches. Joer, que no se me ocurre nada. Pues como me pregunte, la he cagado, pero bien.
Menos mal que ha pasado de mí y ha ido a por Padilla. Se ve que algo le han dicho los del Comité de Dirección, porque ha tirado preguntas a matar, eso sí, con una sonrisa que helaba la sangre. El Roy de Blade Runner tenía más corazón que el Jiman. Padilla sudaba y sonreía, que si estaba al 100 % con el equipo, que si vivía para la empresa, que si llevaba la camiseta de la compañía hasta para ducharse… Pa-té-ti-co. Y el resto mirábamos al suelo, no fuese que nos cayese alguna de rebote. Al final, Padilla ha perdido dos kilos y la temperatura de la sala 10 grados. Había menos vida que tras un desastre nuclear con tsunami incluido. ¡Le leche! Qué tensión. Pero el Jiman ha pegado un palmetazo ¡SOMOS UN EQUIPO! y el boli se me ha ido tres mesas más allá ¡VAMOS A GANAR! ¡NADIE NOS PUEDE! Y ahí que me visto con el boli en plan gladiator corriendo en mitad de la nada siberiana hacia unas tirolinas donde estaban los centuriones del Jiman esperándonos. ¡Qué subidón! Y que bajón cuando el Jiman ha pedido al primer guerrero del new team que trepase por el árbol y saltase a la anilla que colgaba a casi 5.000 metros de altura, bueno, me he pasado, a cinco metros, pero desde abajo los parecían, y desde arriba ¡la virgen! eran por lo menos 10.000, porque la guerrera, gilipollas, dirían mis compis, cómo los quiero, que ha acabado subiendo he sido yo, porque Padilla reculó, el resto hizo como que el asunto no iba con ellos, y yo, que estaba recuperando el resuello tras la carga de Balaclava no me di cuenta de que me quedaba sola en primera línea con el Jimán. Y, hala, empujón y parriba, Que si ya subir me costó, cuando miré abajo y vi a los cabritos de mis compañeros descojonados, me entró un cabreo que a poco me tiro en plancha encima de ellos. ¡SALTA! ¡VENCE TUS MIEDOS! ¡DOMINA EL MERCADO! Va a saltar tu pastelera madre, Jiman. ¡SALTA! ¡SALTA! ¡SALTA! Coreaban los guerreros. Estaba aconjonáa y qué frío allí arriba. ESTÁS EN LO MÁS ALTO. No hace falta que me lo recuerdes, idiota. VIVES LA SOLEDAD DEL LÍDER. Será cretino este tío. La anilla estaba como a cien metros de mí. Al final, me encomendé a la virgen del Perpetuo Socorro, de la que soy muy devota y que para este caso venía al pelo, y salté. A la mierda una uña. Y acababa de venir de la Nails us para esta ocasión tan señalada del audor. Buena se iba a poner mi estethicien. Al Jiman es que lo arañaba si no fuera por lo que me cuesta cada uña. El tipo estaba exultante: habíamos triunfado ante el mercado. NADA NOS PODÍA PARAR. A mí, sí: la uña.
Cuando me descolgaron el viento arreció y una tromba de agua nos empapó en menos tiempo que una stock option se va a la mierda en Wall street. Hicimos un amago de salir escopetados para la casa pero el Jiman nos paró: ¡HAY QUE AGUANTAR LOS CAMBIOS DEL MERCADO! Entonces el mercado decidió hacer una opa hostil y con un rayo mandó a tomar por culo el chiringuito de tirolinas. Joer, qué sprint se marcó. Este tío ha sido olímpico, fijo.
En la sala no pudimos secarnos. Había que “explotar” el caso. Flórez explotó a estornudos y hacía reguero bajo la silla del agua que había chupado al resbalar en el barro. El Jiman transpiraba euforia ¡HEMOS TRIUNFADO! ¡EL MERCADO NO HA PODIDO CON NOSOTROS! Nos gritaba mientras se secaba con la toalla que le había dado un acólito.
En conclusión: Padilla, con esguince de tobillo; Flórez, de la empapada, neumonía, nos dijo su señora el lunes; yo, una uña… Para abreviar: Armagedón en estado puro. Pero eso sí, habíamos resistido los “embates del mercado”, “hecho equipo” -muy perjudicado- y “creado el espíritu ganador”. Pá mear y no echar gota.
Sobre la navidad
La etimología de la Navidad procede del “nativitas” latino y del verbo “nascior” o nacer. Y ahí se acaba toda la historia cristiana del término, que sólo la ha tenido desde que en el siglo IV los cristianos descubrieron que la navidad era la Navidad. Antes, durante un par de miles años, la adjetivación “natalis” había estado ligada a la “natalis solis invicti” (nacimiento del sol invicto) de los romanos y antes de Mitra y de los cultos celtas.
Hasta el siglo IV los cristianos celebraban el nacimiento de su Dios sobre el 6 de enero, como todavía hoy hace la Iglesia armenia o la Ortodoxa griega. Como los obispos de Roma, Alejandría, Antioquia o Constantinopla se llevaban a matar entre ellos, y de hecho se mataban en cuanto podían, el de Roma, por entonces Julio I, propuso que el nacimiento de Cristo fuera el 25 de diciembre como elemento diferenciador de su autoridad, ya que se autotitulaba Papa para cabreo de sus colegas, y así “ocupar” unas fechas que eran muy populares entre la aún inmensa población pagana del imperio.
La propuesta fue ignorada por los obispos orientales y en occidente se fue imponiendo poco a poco por la vía de quemar los templos paganos, asesinar a sus sacerdotes y robar los tesoros de esos templos, que iban a engrosar las arcas del emperador y del obispo de turno.
Una vez que la Iglesia occidental declaró el 25 de diciembre como Navidad, el bautismo de Jesús empezó a festejarse en Oriente el 6 de enero, pero en Roma esa fecha fue escogida para celebrar la llegada de los Reyes Magos y la entrega de regalos.
Y para esto de los regalos los obispos de la época se apropiaron –ya puestos- de otra tradición romana: las saturnales. En la Saturnalia, sobre el 15 del mes décimo (diciembre) los romanos celebraban unas fiestas en honor de Saturno y aprovechaban para intercambiarse regalos entre amigos, familiares y para los niños.
Y es que esto de quedarse con fiestas ajenas y luego querer vendérnoslas como si fueran los inventores de ella, como hizo la Coca Cola con Papa Nöel, es una vieja tradición de la Iglesia. Una de las últimas “usurpaciones” de fiestas ha sido tomar el 1 de mayo, conseguido como festividad por la lucha obrera socialista y anarquista, como día de san José Obrero. Con un par.
Así que la “nativitas” no es el “nacimiento de Cristo”, pues sería el primer caso en la historia de la humanidad de presciencia idiomática; porque el latín será un idioma muy culto, pero no llega al nivel de adivinar en su raíz etimológica el nacimiento de ningún dios.
Y los Reyes Magos regalarían lo que fuera, y serían reyes o magos o las dos cosas o existirían o no, pero su conmemoración es otra suplantación de una fiesta preexistente y que hasta el siglo VI no se acordaron de ellos para tocarles las narices los obispos de Roma a los de Constantinopla, ya en pleno cisma.
A los niños les importa un comino quién le trae los juguetes. Lo que les emociona es todo el ambiente familiar de juego, visita a los pajes de los Reyes, la carta, la cabalgata, preparar el agua para los camellos… pero igual les emociona lo de los renos de Santa Claus o que fuera el Ratoncito Pérez o el Olentzero el que se marcase el detalle de la bicicleta o de la XBox; el caso es despertarse y encontrar esa ilusión en forma de juguetes. No pongamos a los niños como excusa.
A los parece que nos importa si son los Reyes o Santa Claus es a los adultos, y a unos más que a otros.
Y en esta polémica entre Navidad religiosa o Navidad laica hay más de artificio religioso que desapego laico. Que todos disfrutamos de las reuniones familiares -a veces-, del ambiente de fiesta, de la comida, de las ilusiones de los niños, de esas comilonas que nos ponen al borde de la apoplejía…, y echamos de menos a los que nos faltan y hacemos mil buenos propósitos que sabemos que no cumpliremos.
Y si alguno mea fuera del tiesto pidiendo que las navidades se llamen “fiestas invernales” o que no se canten villancicos religiosos -¿existen otros?- en los colegios, pues con ese buen “espíritu navideño” del que hacéis gala los cristianos se lo perdonáis, y aquí paz y después gloria. Que si hay tontos en un lado, en el otro hay memos.
Y consolaos, que estos laicos lo piden con cartas o proposiciones en parlamentos autonómicos, porque si lo quisieran imponer con los mismos modos que lo hicieron los antiguos cristianos cuando impusieron la Navidad, esto iba a ser un baño de sangre, como lo fue en su momento en Roma, Antioquia, Hipona… Algo hemos avanzado, ¿no? Porque los laicos, con mejor o peor forma de presentar la idea, al menos no estamos por pasaros a cuchillo a los creyentes. Algo deberíais aprender de esto los “pacíficos” cristianos.
En las fiestas navideñas, como en todas, que cada uno la disfrute cómo mejor quiera y con quiera y sin molestar a los demás; que eso es convivir y lo otro es imponer.
Y, por favor, cristianos, dejad de darnos la martingala con que sois los únicos que tenéis bondad y amor al prójimo y generosidad y caridad… que ya cansa.
La lección de Aznar.
Sin saberlo, y sin pretenderlo, Aznar nos dio una lección no presentándose a una tercera reelección. La única lección que se le puede reconocer de utilidad pedagógica y política. Nadie en el resto del país ha hecho el mínimo atisbo de aplicársela, y sería este el mejor momento para ello. Y especialmente para el PSOE y Rodríguez Zapatero.
La trama corrupta de la Gürtel es un regalo para el PSOE, algo que ni en sueños podrían haber esperado en estos momentos. Aún no conocemos el total del sumario y lo conocido pone al PP contra las cuerdas, que no será cuando se haga público el resto, esas casi treinta y tres mil hojas que aún están bajo el secreto del sumario.
Si alguien de peso en el PSOE tuviera el valor suicida de aconsejar a Rodríguez Zapatero que anunciase su no presentación, y se abriese un período de primarias, arrasarían en las encuestas; y aún habría otro efecto: dejaría a Rajoy desnudo ante sus enemigos internos: Aguirre, Gallardón, Nuñez Feijóo... que maniobrarían en una lucha a muerte por auparse. Entre eso, y los jueces sentenciando en la Gürtel, sería una masacre que los telediarios tendrían que contar advirtiendo de la crudeza de las imágenes, por si alguien desease cambiar de canal.
El balón de oxígeno
Al PP le iban las cosas más o menos bien, o mal, dependía del punto de vista. Había ganado en Galicia; había salvado los muebles en el País Vasco; había ganado en la Europeas y en las encuestas arañaba poco a poco -al tiempo que el paro aumentaba y su mal disimulada alegría-, los puntos en intención de voto al PSOE. Pero hete aquí que las cortinas de humo sobre la honestidad de jueces y policías, conspiraciones de fiscales y Gobierno ya no sirven para disimular ante el complacido auditorio de votantes la corrupción dentro del PP. Diecisiete mil folios son muchos folios para ser un montaje. Y son sólo una parte, muy jugosa, pero sólo una parte. Qué no dirá lo que aún queda por hacerse público.
La estrategia del todo es mentira, todo es un montaje, nada se podrá probar, la presunción de inocencia, el mirar para otro lado o recordarnos a FILESA ya no da más de sí. Rajoy, aunque ha elevado a niveles nunca conocidos el arte del Tancredismo, ha acabado empitonado. Y de qué manera.
La no despreciable ventaja de cuatro puntos sobre el PSOE en las últimas encuestas se pueden evaporar; salvo que el votante del PP se ponga la pinza en la nariz, que no sería una novedad, y mantenga su voto en las próximas municipales o generales.
Y el gran beneficiado de todo esto es el PSOE y Rodríguez Zapatero, que, de estar grogui, pasa a mirar los toros desde la barrera, y a esperar que las predicciones del BE o del “experto” de turno le auguren brotes verdes como encinas centenarias; mientras se da un baño cósmico de presidencia europea y la tortuga judicial va laminando las expectativas de éxito del PP.
Y los perdedores seremos el resto, incluso los que voten al PP convencidos de que lo peor de este mundo es que gobierne el PSOE. Perderemos, porque sin oposición la acción del PSOE en el gobierno será aún más errática. Perderemos, porque la alternativa al PSOE es tan corrupta que es preferible que no llegue al Gobierno. Perderemos, porque no hay alternativa de izquierdas -ni de derechas o centro- que sea creíble o posible. Perderemos, porque en este tipo de situaciones surgen salvapatrias y arribistas como Berlusconi, y aquí ya estuvimos servidos con Tal y Tal.
Smog en Madrid
El famoso
smog, smoke (humo) y
fog (niebla), londinense y que Arthur Conan Doyle retrató tan bien en las novelas de Sherlock Holmes es una realidad en Madrid. Ahora ha llovido recientemente y el viento ha limpiado la atmósfera, pero en dos o tres días la boina rojiza que divisamos por las mañanas al bajar hacia Moncloa volverá.
Este
smog, a finales de 1952 en Londres causó 4.000 muertes en cuatro días y más de ocho mil en los siguientes dos meses. Bastó para ello una bajada de las temperaturas mayor de lo habitual, un incremento de las calefacciones y un aire frío que atrapó la contaminación sobre la ciudad. A eso se sumó un proceso de inversión térmica, en la que una masa de aire caliente se instaló sobre otra más fría (lo normal es que conforme subimos en altitud descienda la temperatura) impidiendo que los gases contaminados ascendieran y se dispersaran en la atmósfera.
En Londres se tomaron medidas. Se firmó el Acta de aire limpio y se prohibieron las combustiones por carbón. Así, desde la década de los 60, Londres dejó de ser la ciudad de la niebla.
En Madrid también se han tomado medidas. Se hacen las medias de contaminzación entre lo que se recoge en la Casa de Campo con lo que se recoge en la Pta. del Sol, y así salen los datos. Además no se contabilizan los fallecimientos por causas respiratorias como efecto de la contaminación y todos tan contentos.
Cada vez que veo a las ocho de la mañana a algunos haciendo
footing al lado del carril bus en Velázquez, me asombro de que no les detengan por intentona suicida.
Sambenito alemán
La II GM empezó hace setenta años. En esta ocasión los principales combatientes se han reunido para “festejarlo” –por cierto, por qué Japón no está presente en estos saraos (ya sé que empezaron “oficialmente” en 1941, con lo de Pearl Harbour)-. Todos muy serios, con declaraciones de circunstancias, tan falsas como los implantes de Berlusconi.
Una vez más, Alemania, por medio de su canciller Angela Merkel, volvió a fustigarse y pedir perdón. Y es la enésima vez que lo hace. Ya cansa. Como si los demás no tuvieran su parte de culpa en el inicio: Rusia, pactando con Alemania el reparto de Polonia y atacando cuando ya estaban los polacos acabados por los panzer; y antes Inglaterra y Francia, por ceder en la “invasión” de Chequia, y por aislar a la República española con su criminal política de “no intervención” y dejar que Alemania e Italia intervinieran como quisieran; y antes Italia, invadiendo Abisinia; y antes Japón, atacando a Rusia o invadiendo Manchuria…
Pero un tiempo especial para pedir disculpas se lo tendrían que dar a Rusia y a Italia. A Rusia por su doble juego con los nazis y agresiones a fineses y polacos; a Italia por su chaqueteo -ahora con los nazis, ahora contra- y manifiesta incompetencia para ganar siquiera una escaramuza en Albania contra los griegos, en Túnez contra los ingleses.
Y eso sin hablar de los grupos industriales, que apoyaron y encumbraron a los nazis; o los grupos financieros, que hicieron posibles los créditos para el rearme alemán, grupos que eran internacionales, no sólo alemanes; o la Iglesia, que apoyó la invasión de Abisinia, la cruzada contra “los bolcheviques” en España o en Rusia.
Son tantos los culpables de iniciar aquella masacre, que incomoda ver a los alemanes llevando en solitario ese sambenito.
Bolonia
En junio un grupo de profesores universitarios de Derecho sacaban un Manifiesto que empezaba: “El proceso de reforma de los planes universitarios conocido como proceso de Bolonia puede suponer para los estudios de derecho en nuestro país un paso atrás, seguramente irreversible, que determinará la degradación de las profesiones jurídicas y el empequeñecimiento de la aportación de los juristas a la organización de la convivencia y la estructuración de la sociedad española del siglo XXI. El daño que tal retroceso ocasionará a la construcción de las instituciones y la articulación de las relaciones entre ciudadanos y poderes públicos no puede ser pasado por alto.” Y a continuación pedía que “los estudios jurídicos sean excluidos del proceso de Bolonia y tratados con el rigor que su importancia requiere.”
A mí, este tipo de declaraciones apocalípticas, en las que de seguirse un determinado proceso se corre el riesgo de que se hunda el mundo me suenan de pena. Y no puedo evitar oler el tufillo corporativo del “nosotros somos imprescindibles y esto será una hecatombe por no hacerse como decimos”. Cualquier cambio genera resistencias. Es un axioma. Y en la universidad española las resistencias se dan en los personajes más encumbrados (catedráticos la mayoría), acostumbrados a unas formas semi feudales en sus departamentos.
En muchas de las críticas que se hacen se habla de falta de información, de que no se ha comunicado bien, de que faltan detalles de cómo se aplica a cada tipo de carrera la conversión a Bolonia. Son excusas que ocultan la propia desidia, la falta de profesionalidad de quien las hace.
¡El Plan Bolonia se firmó en 1999! ¡Hace diez años!
Si diez años después de la firma del Plan, de estar los documentos en la web de la UE, de publicarse en diversos medios, en ocasiones para criticarlos, algo lógico y deseable, o para alabarlos, un “profesional” de la enseñanza, al que se le supone el interés, la curiosidad intelectual por su labor docente, no es capaz de enterarse de algo que va cambiar su mundo laboral de arriba a bajo es que no merece dedicarse a la enseñanza y mejor sería que se quedara en su casa.
Y eso, con independencia de que el Plan sea “bueno” o “malo”. Lo mínimo que se le puede pedir a cualquier profesional es que esté al tanto de los cambios que se dan en su campo de trabajo.
Pero claro, cuando lo único que preocupa es el trienio, el escalafón, la enésima publicación sin sentido que se envía a esa revista que sólo lee él y cuatro colegas más, para hacer una línea más en el CV, se obtienen los resultados que se obtienen: un profesorado burocratizado y rutinario.
Ciertamente, el inicio de Bolonia no llega en el mejor momento por la falta de presupuesto. Algo que puede hacer que todo se vaya al garete, al margen de la calidad del Plan, como le ocurrió a la LOGSE. Y para agravarlo, en el caso español, será un proceso que estará en manos de diecisiete Autonomías, cada una con su particular enfoque y uso partidista de la educación para meterle “goles” al Gobierno. Y para ejemplo, el recorte que en Madrid se metió al presupuesto de la universidad en el último trimestre de 2008 con la excusa de que el Gobierno había retrasado o anulado unos pagos que le “debía” a la Comunidad de Madrid.
Pero estas resistencias no son nuevas. Los argumentos que hoy se emplean contra Bolonia son los mismos que se hacían contra anteriores reformas en la universidad: bajada de la calidad, pérdida de profesionalidad, desestructuración social (sic), etc. Y si bien es cierto que hay críticas razonables, otras son malintencionadas, porque lo que no se dice es que las tensiones y los intereses que afloran ahora son los mismos que se daban con anteriores planes de cambio.
Ningún cambio es fácil. Ningún cambio tiene definido al cien por cien de los detalles. Ningún cambio se hace por sí solo. Ningún cambio se da si no se implica uno en él. Y lo que llama la atención es que personas, instituciones que se declaran progresistas y por ende abiertas a la innovación empleen argumentos tan conservadores para oponerse al cambio, sin, a cambio, dar una alternativa que no sea el manido recurso a “abrir un período de estudio”.
Haberlo abierto hace diez años.
La doble vara
Esto de aplicar un criterio para lo propio y otro distinto, más estricto, exigente, para los demás, no es sólo un mal nacional o del PP: también se da fuera.
En Honduras hubo un golpe de Estado porque el presidente Zelaya proponía un referéndum para ver si se podría cambiar la Constitución y permitir la reelección del presidente sin que estuviera limitada a un número determinado de mandatos. Vamos, algo que tenemos en España y a algunos les sienta tan mal cuando lo proponen fuera.
Pues algo idéntico ha propuesto el actual presidente Uribe en Colombia y nadie ha chistado. Pero claro, es que Uribe, antiguo líder de los paramilitares, es gente de orden, de esos que se codea con los que siempre han mandado en Colombia y tan amigos de los USA como de los narcos son.
En esta ocasión nadie ha gritado contra la ingerencia de Chávez. Nadie acusa a Uribe de caudillista, demagogo, antidemocrático ni le amenaza con la sanción internacional por su poco respeto a la Constitución colombiana.
Uribe es la cabeza de puente de los USA en Sudamérica. Pactó con Bush un amplio plan de lucha contra la guerrilla de las FARC y de control del expansionismo de la llamada revolución bolivariana propugnaba Chávez: Colombia primero. A cambio recibió una ayuda militar importantísima que le permitió pagar mejor a sus generales y alejarles un poquito de sus narconegocios y equipar a sus desastradas tropas. Por el contrario, le dio apoyo a Bush en la guerra de Iraq. La consecuencia fue que Uribe consiguió éxitos militares contra las FARC y una cierta estabilidad en zonas que llevaban años sin ser parte real del Estado.
Y como continuación de aquella política de apoyo, hoy los USA van a contar con siete bases militares en Colombia, que les servirán para vigilar o controlar a países tan poco amistosos para ellos como Ecuador, Cuba, Venezuela o Bolivia.
Y favor con favor se paga. Uribe se postula para repetir mandatos indefinidamente y se calla por parte de todos. Zelaya lo hizo y se le depuso. Si Zelaya fuera Uribe, ese golpe de Estado hubiera durado lo que un caramelo a la puerta de un colegio.
Separación Iglesia Estado
Un caso que explica muy bien esa necesaria separación que debe existir entre el Estado (lo Público) y la Iglesia (lo Religioso) lo ejemplifica hoy la noticia aparecida en El País
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/mujeres/detras/elpepusoc/20090828elpepisoc_4/Tes sobre la imposición de grupos ultraortodoxos judíos a las mujeres a vestir de una determinada manera y a sentarse en la parte de atrás de los autobuses, si no quieren ser insultadas o agredidas.
Alguno dirá que eso es en Israel, que el ejemplo no vale para España, que aquí no sucede y se equivocará. Pues Israel es una democracia parlamentaria como la de España y tampoco tiene una confesionalidad en su Constitución y garantiza iguales derechos a todos los ciudadanos con independencia de su religión o grupo étnico. Y sin embargo, la ley otorga trato preferencial en determinados aspectos para aquellos individuos que cumplen los criterios de la Ley del Retorno, que da un trato preferencial a los inmigrantes por el hecho de ser judíos de religión, algo que no sucede con otras confesiones. Aquí también hay un trato de favor a una iglesia por ser la “mayoritaria” en detrimento de otros ciudadanos que no sean de esa iglesia.
Pero no es esto lo que quería comentar en concreto, sólo era un ejemplo. En España también se da la discriminación por motivos religiosos y ésta es consentida por el Estado; bien porque lo tiene interiorizado como un quiste bajo su piel administrativa, bien por la desidia que crea el poso cultural de que éso ya ha existido y no es nuevo, aunque sí discriminatorio para la mujer, como es la segregación en colegios religiosos de niños y niñas. Y esa segregación se da en colegios concertados, no sólo en los exclusivamente privados y es conocida y consentida por el Estado en su nivel autonómico, y en Madrid tenemos varios casos.
Las excusas, que no explicaciones para esta segregación, cuando se les es quiere dar un tinte científico, aluden a diferencias en el tipo y rapidez de aprendizaje de algunas materias por los niños y niñas, estudios muchos de ellos de dudosa validez metodológica, y sin mencionar que esas diferencias por sexo se repiten en los individuos tomados a uno a uno, con independencia del sexo, por lo que de querer ser puristas en la mejora del aprendizaje del/a alumno/a se debería “segregar” por los mejores y los peores en cada edad y materia, con lo que tendríamos la típica clase de “listos” y la de “tontos”, y así tendríamos que un/a estudiante es bueno/a en química y malo en matemáticas, con lo que cambiaría de clase y compañeros según la materia, en una estaría con los avanzados y en otra con los retrasados, y seguro que eso no sería admitido por nadie, ni por la propia organización del colegio, ni por la Consejería, ni por los padres. Entonces, ¿por qué se admite la de niños y niñas?
Pues porque hay un substrato antimujer en la conciencia de la religión, en especial de las monoteístas, que lleva a ver como lógica la separación de los sexos en ciertos ámbitos y para ciertas situaciones. Y esa lógica viciada es compartida culturalmente por muchos ciudadanos, incluidos responsables públicos, que no se extrañan de esas situaciones porque ellos las han vivido en propia carne y no “ven” que hay de malo en ello. Interiorizan un concepto religioso arbitrario y segregacionista como un valor natural, como algo que “es así”, sin posibilidad de discusión. Lo interiorizan como ideología y valor personal. Así que puestos ante la tesitura de que alguien denuncie lo absurdo de esa segregación en los colegios, o en los autobuses, lo miran como a un marciano y no hacen nada al respecto.
Y de poco sirven las leyes para cambiar este criterio, pero menos si además la ley consagra algún tipo de prerrogativa para alguna confesión religiosa. Es cuestión de un proceso de razonamiento y adaptación de muchos microcomportamientos a una situación de respeto a todos: no creyentes y creyentes, a no imponer ninguna forma de actuación basada en criterios morales extralegales.
Golpe de Estado en Honduras
Algunos dudan de si lo de Honduras es un golpe de Estado. Micheletti, el presidente en funciones actual, no se cansa de decir que ni por asomo es un golpe de Estado. La última vez en declaraciones a la SER. Algunos medios de comunicación, pocos, y algún ex se han sumado a ese parecer. Por supuesto, la Iglesia, que todo lo toca, y más cuando ha vivido pegada a el poder más conservador de Honduras, justificaba y negaba el golpe de Estado, todo en un único argumento, cuando el cardenal Óscar Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, defendía el golpe por la falta de apoyo al presidente Zelaya que habría violado la Constitución hondureña (La Vanguardia, 12/07/09).
Lo novedoso de esta situación en Centroamérica es que por primera vez en la historia todos los gobiernos desde el Yukon a la tierra del Fuego coinciden en que es un golpe de Estado. Y el resto del mundo, también.
Las posiciones más conservadoras agitan el fantasma de Cuba y sobre todo el de Chávez como explicación del peligro que Honduras corría de caer en el caudillismo del que Chávez o Morales son los malvados representantes.
Pero todas esas invocaciones a la presunta violación de la Constitución, al intervencionismo de Chávez y Cuba, al peligro para Honduras de perder “su libertad” se caen por su propio peso al ver la actuación de los golpistas.
Pues si todo lo anterior fuera verdad, y con la ley en la mano, el Congreso hondureño podría haber inhabilitado a Zelaya, y si este hubiera persistido en su postura e intentado con un golpe de fuerza “vulnerar” la Constitución, se le abría abierto una causa penal en el Congreso y enviado a la policía judicial a detenerle y ponerle bajo arresto a la espera de un juicio público e imparcial ante un tribunal ordinario, o extraordinario, según sea la ley en estos casos en Honduras.
Pero cuando se asalta por el ejército el domicilio oficial de un presidente, se le saca en pijama y sin más trámites se le pone en un avión rumbo fuera del país tiene toda la pinta de un golpe de Estado y si a continuación se declara el Estado de sitio, se aplica ley marcial y el toque de queda lo que es sólo una “ligera” apariencia se transforma en una confirmación.