Monday, May 11, 2009

Raca, raca, raca, raca...

El informe que El Mundo presenta hoy sobre el explosivo de los atentados del 11-M es definitivo. Los que creímos durante años que el atentado fue obra de islamistas, y de nadie más que de ellos, tenemos que reconocer nuestro error y pedir disculpas a todos: a la memoria de las víctimas, a sus familiares, a toda España; a los que han defendido la verdad contra viento y marea y han sido insultados, calumniados, despreciados por todos los que se apuntaron, nos apuntamos, a esa fácil explicación de la venganza por la guerra de Iraq. Qué miserables fuimos. Qué ciegos estábamos. Qué empecinamiento en el sectarismo. Qué pobreza de miras.

Ya no es posible mirar hacia otro lado. Ya no es posible ignorar lo que es una verdad palpable. Ya no se puede callar por más tiempo. Hay que decirlo bien alto: hubo una conspiración de alcance y profundidad como nunca se ha visto en la historia de la humanidad.

La Guardia Civil ocultó, amañó, falsificó, inventó pruebas y declaraciones. La policía nacional asaltó pisos de pacíficos ciudadanos, los asesinó y llevó sus cuerpos a un supuesto “piso franco”, cambió mochilas, cambió explosivos, ignoró informes periciales, sacó furgonetas de donde no había, cintas con mensajes de ETA las cambió por otras de la Orquesta Mondragón… El cúmulo de barbaridades policiales, de cloaca y confidentes apestaba tanto que hicieron falta jueces venales como el fiscal instructor, la fiscal ponente, el juez del tribunal que juzgó para borrar, o al menos intentarlo, todo rastro de verdad, de pruebas ocultadas, destruidas, amañadas. Todos los estamentos judiciales están implicados en tan increíble monstruosidad que da vergüenza sólo recordarlo.

Los servicios secretos del Estado: el CESID. Sí también el CESID estaba en la confabulación más grande jamás montada para subvertir el proceso electoral. El CESID dio cobertura internacional a este atentado liberticida con la ayuda de los servicios secretos de marroquíes, argelinos, egipcios, andorranos, con todos.

También colaboraron los pervertidos grupos de comunicación: el grupo PRISA, La Vanguardia, ABC, El Correo del Pueblo Vasco, Jara y Sedal…, todos ellos dieron la cobertura, la publicidad a las mentiras de Rubalcaba y Pepinho. Auténticos instigadores con Carod-Rovira del diabólico plan. Carod, que acordó con ETA las fechas de los atentados, que llevó en su coche oficial los explosivos de Perpignan a Morata de Tajuña.

Afortunadamente hay periodistas de casta como don Pedro J. Ramírez, al que no le falta el resuello, por mucho que le apriete el corpiño, para gritar bien alto la verdad: policías, guardias civiles, periodistas, jueces, espías, taxistas, vendedores de la ONCE… todos en contubernio asesinaron el 11 de marzo de 2004 a 192 españoles. Ni siquiera fue ETA, fueron ellos. Como muy bien ha dicho Fedeguico hoy en la COPE.