Friday, February 27, 2009

Las preguntas de Juanjo

Este Juanjo es gilipollas. Ya sé que este no es un comentario políticamente muy fino, pero es el que me sale a bote pronto tras leer las dos memopreguntas que quiere hacer.

Si creíamos que la pregunta más torticeramente enrevesada era la que el PSOE planteó en 1986 con motivo del referéndum sobre la permanencia de España la OTAN, vemos que todo es susceptible de empeorar, y en el caso de que participe un jesuita nacionalista, hasta límites impensables.

La primera memez que quiere preguntar es: “¿Está usted de acuerdo en apoyar un proceso de final dialogado de la violencia si previamente ETA manifiesta de forma inequívoca su voluntad de poner fin a la misma de una vez y para siempre?”

A mí, que ETA manifiesta su voluntad en uno u otro sentido es que me la suda. La única voluntad de ETA que me interesa es la de su suicidio.

Planteada la pregunta en ese tonillo de “proceso de final dialogado de la violencia…” es que me repatea. ¿Qué coño espera este idiota que diga la gente: “que no”? Porque es lo que a mí me pide el cuerpo, responderle que NO. Que lo que quiero es cargarme de forma “inequívoca” a ETA y a los que se la cogen con papel de fumar con esas declaraciones sobre “el derecho a decidir del pueblo vasco” mientras la mitad de los diputados y concejales en el País Vasco van con escolta y nunca pueden bajar a un parque a pasear con su amigos o hijos por el peligro de muerte en que les pondrían.

Hay que ser un mal nacido para olvidarse de los recientes asesinatos y continuar con las martingalas de siempre, que dan cobertura a los asesinos. Como en el caso de la Mafia o La Camorra, unos asesinan y extorsionan y otros dan apoyo social. Pero supongo que los teólogos del nacionalismo vasco ya han pensado en cómo explicar esta palpable contradicción.