Friday, October 12, 2007

La sangre de san Genaro

Estimadas hormiguitas:

Esta mañana ha comentado Juan Herrera la licuación de la sangre de san Genaro, que como cada año se repite por estas fechas en Nápoles, y añadía “que nadie sabe cómo sucede esta licuación”, dejando así abierta la opción del milagro como una posibilidad.

Entiendo que el tono del programa no es para hacer divulgación científica, pero eso no es excusa para dar campo a la superstición y menos cuando este supuesto milagro está descrito científicamente desde hace tiempo cómo se produce. Y el truco de la licuación ya era conocido y empleado por alquimistas en el siglo XIV.

El origen de esta reliquia, como el de tantas otras, está en la exaltación religiosa que se vivió en Europa durante las cruzadas. Aparecieron, entonces, miles de lignum crucis, clavos de la santa cruz como para herrar al séptimo de caballería e incluso ampollas conteniendo suspiros de la virgen o con leche de sus pechos o la famosa sábana santa. Muchas iglesias y conventos se convirtieron de la noche a la mañana en centros de peregrinación con pingües beneficios.

La sangre, en su fase líquida, es un plasma que lleva varias hormonas y proteínas (fibrinógeno, glo­bulinas, sueroalbúmina...), minerales (cloro, sodio, fósforo...) y corpús­culos: glóbulos rojos (eritrocitos o hematíes) que llevan el oxígeno hasta los pulmones, y los glóbulos blan­cos (leucocitos), sistema inmunitario; plaquetas (trombocitos), que nos reparan los vasos sanguíneos.
Muchos años después del fallecimiento, la sangre se extingue evaporándose el líquido del plasma. Los glóbulos se rompen dejando una hemoglobina degradada. Las molé­culas se rompen quedando algunos cristales de clorhidrato de hematina. Esta sangre desnatu­ralizada no es más que una masa de color terroso oscuro.

En el caso que nos ocupa, el de la ampolla conteniendo la supuesta sangre milagrosa de san Genaro -como la de san Pantaleón-, el prodigio consiste en que la sangre, en forma de masa terrosa contenida en una ampolla, en determinadas fechas y circunstancias experimen­ta una licuefacción.

Es muy importante señalar que el lugar de la iglesia donde se produce el supuesto milagro es una estancia donde hace un frío moderado, alrededor de los quince o diecisiete grados Celsius. Y allí ante la mirada “maravillada” de miles de fieles que abarrotan el recinto, la sangre pasa lentamente de su estado terroso a líquido, entre los gritos de admiración del obispo de Nápoles: Non é duro...!

El milagro es bien sencillo y posible reproducirlo tantas veces como se quiera y es conocido por los químicos desde hace siglos: el Gran Dic­cionario Universal Pierre Larousse en el siglo XIX ya dio la receta para falsificar este fenóme­no de la licuefacción de la sangre: esperma de ballena -espermaceti-, teñida con una pequeña cantidad de sangre y con un tinte adecuado que dé al preparado su color terroso oscuro. Este preparado se mantiene sólido por debajo de los 21º C.

Tan pronto suba la temperatura del ambiente o se caliente la ampolla con el calor de un foco o de la mano la sangre pasa de estado sólido a pastoso, y finalmente a líquido.

Y este hecho tan simple, casi de Cheminova, es el milagro de la licuación de la sangre de san Genaro, san Pantaleón y de quien quiera llegar a los altares.

Un abrazo para todo el equipo y disculpad si me he extendido, pero no tengo tiempo para ser más breve.