¿Qué voto?
En el principio de nuestra democracia votabas con pleno convencimiento a tu partido. La lista elegida era la mejor de todas. No había dudas. Después, votabas porque eran de los tuyos y no ibas a dejarles a los otros que ganaran por tu falta de compromiso. Luego, votabas porque había que evitar que el mal mayor no ganase y te conformabas conque el menos malo paliase el desastre que supondría que ganase el peor; ya votabas más contra que por. Ibas rebajando el listón cada vez más. Habías pasado de la confianza y la ilusión a que no nos pase nada. Pero seguías votando. Y así, poco a poco, eso de votar perdía ese halo de fiesta de la democracia, que ya sólo dicen los cursis, para convertirse en un aburrido trámite administrativo. Llega un momento en que piensas que ya no votas más; total, son todos iguales, te dices en los momentos de mayor nihilismo, para a continuación ver en el periódico que no, que los hay aún peores que los peores de los tuyos. Y decides votar otra vez. Pero esta vez con un exigente criterio selectivo. Ya no basta que sean los tuyos de toda la vida. Vas a leerte los dos o tres programas electorales de los partidos más cercanos ideológicamente a ti que tengas a mano. Y primer chasco: dicen más o menos lo mismo y generalidades con las que no puedes estar radicalmente en desacuerdo. Continúas hecho un lío. Pues a leerte los del enemigo, para darte cuenta de que lo que ponen son tales barbaridades que por oposición encontrarás la bondad del programa de los tuyos que más te convence y ya tienes resuelto a quién votar. Segundo chasco: dicen cosas que se parecen un huevo a las que ponen los tuyos, más o menos. Nada que no se pueda hacer propio con un poco de imaginación. Joder que empanada tienes en ese momento. Y de pronto se te ilumina la bombillita: vas a votar a las personas. Te vas a liar a buscar en Google a los cabeza de lista, a ver qué dicen de ellos y que se cuentan en su blog o web. Bueno, has encontrado un buen método. No es lo mismo Mayor Oreja que Willy Meyer, López Aguilar que Miguel Durán. Te vas aclarando. Vas descartando candidatos y te quedas con una terna, como en las propuestas de Franco al Papa para nombrar obispo. ¿Y ahora qué? ¿A cuál votas? ¿Al pito, pito, grogorito? Pero claro, una lista no es el cabeza sólo, tiene otros que lo acompañan. Y amplias la búsqueda. Vuelta al Google. Y ahí la cagas. Porque hay ca cosa, que dice ca cosa, que escribe ca cosa, que no hay por dónde cogerlos. Otra vez como al principio: hecho un lío. Y en ésas estamos.
Y la pregunta es: ¿por qué tenemos que seguir votando listas cerradas y bloqueadas?
Paraísos fiscales
¿Os acordáis? A principios de abril se reunieron en Londres los del G-20. Sarkozy y Merkel se pusieron gallitos. Zapatero hizo alguna de sus declaraciones históricas y hasta Brown se atrevió a decir que algo había que hacer. Mientras, todos esperaban a que la gran esperanza blanca del neocapitalismo llegase en su
One Air Force a poner las cosas en su sitio.
Los antisistema, como llama la prensa rosa, o sepia, que da igual, del sistema a los les dicen ladrones a los del sistema, se manifestaron; la policía, muy en su papel, les cascó; y un vecino, sin comérselo ni bebérselo, palmó por la eficaz actuación de los
bobbies.
Daños colaterales, avisó en su día el ex anti OTAN Javier Solana.
Pero la reunión fue un éxitazo: 850 millones de dólares más para el FMI, 250 mil millones de dólares para financiar a la OMC, las acompañantes de los líderes se lo pasaron de miedo en las excursiones…, todo fue de película. Hasta se atrevieron a decir que se iban a cargar los paraísos fiscales. Lástima que se les olvidara decir cómo e incluir a "algunos estados de Estados Unidos" como Delaware, o a China (Hong Kong y Macao), como se quejó el primer ministro luxemburgués, al ver que sí aparecía su principado.
El caso es que a la fecha no ha habido ni una medida para hacer efectiva esa eliminación de paraísos fiscales, y curándose en salud, Suiza, ha anunciado el bloqueo de 208.000 euros de sus cuotas voluntarias a la OCDE y amenaza con bloquear su contribución anual obligatoria, de 5,3 millones de euros. Así que vayan tomando nota los del G-20. Y eso que Suiza ya no es “paraíso fiscal”, que solo la llaman en el G-20 “zona gris”.
A otros países, como UK (Gibraltar, isla de Man), España (Ceuta y Melilla), Liberia, Filipinas, Islas Caimán, Panamá, Liechtenstein, Bélgica, Luxemburgo, Austria, Andorra o Mónaco, es que se la suda el asunto. Para cuando haya una legislación eficaz, todos calvos.
La OCDE hacía públicó el 2 de abril una lista 84 países como “paraísos fiscales”, con un total de 9 billones de euros de capitales, la quinta parte del valor del PIB mundial anual en el 2008. Y toda esa pasta a salvo de cualquier tributación o rendimiento social.
Luego, algún listo dice que él sabe cómo salir de la crisis y pide despido libre, rebaja de pensiones, aumento de la edad de jubilación, recorte en gasto social, congelación salarial y que, ya puestos, y para ahorrar tiempo, te vayas bajando los pantalones, que en su paraíso fiscal hace mucho calor.
Hay días, en que te dan unas ganas de salir con la
recortá...http://www.attacmadrid.org/d/4/030525123421_php/030525123421.php
La disculpa de Rosa
Disculparse es una buena costumbre. Reconocer un error y pedir perdón por ello es la mejor manera de zanjar una discusión quedando como un señor. Es la forma de acercarse a la humildad intelectual que te ayuda a seguir aprendiendo de tus errores. A quien se disculpa de corazón nadie le niega una sonrisa, una mano y hasta un reconocimiento de la honradez de sus posiciones primeras. Todo son ventajas en saberse disculpar, y si es a tiempo, mejor que mejor. Incluso a destiempo la disculpa se agradece, y a los que se empecinan en no hacerlo se les afea su soberbia o ignorancia.
Pero hay ocasiones en que las disculpas más parecen peajes que expresiones de dolor por un daño causado injustamente a alguien.
Algo así le pasa a Rosa Aguilar, cuando en una entrevista en El País de hoy, reconoce que se va a disculpar con Felipe González y a pedirle perdón por considerarle responsable del GAL y de tener “las manos manchadas de sangre”, aunque ahora niegue haberlo dicho.
¿Es necesario que se disculpe? ¿Cuándo dijo lo que dijo no debió decirlo? ¿Acaso era falso y lo sabía, pero tocaba decirlo por encono político? ¿Creía sinceramente que era cierto y ahora debe humillarse ante el nuevo patrón para hacerse perdonar?
Lo diga como lo diga, a quedado como Cagancho. Si la forma como ha salido de Córdoba es para no recordar, su necesidad –personal o inducida- de hacerse perdonar por los nuevos amigos políticos, es penosa.
Que oportunidad para callarse y pasar desapercibida hasta que su gestión al frente de Obras Públicas la avalen políticamente.
Raca, raca, raca, raca...
El informe que El Mundo presenta hoy sobre el explosivo de los atentados del 11-M es definitivo. Los que creímos durante años que el atentado fue obra de islamistas, y de nadie más que de ellos, tenemos que reconocer nuestro error y pedir disculpas a todos: a la memoria de las víctimas, a sus familiares, a toda España; a los que han defendido la verdad contra viento y marea y han sido insultados, calumniados, despreciados por todos los que se apuntaron, nos apuntamos, a esa fácil explicación de la venganza por la guerra de Iraq. Qué miserables fuimos. Qué ciegos estábamos. Qué empecinamiento en el sectarismo. Qué pobreza de miras.
Ya no es posible mirar hacia otro lado. Ya no es posible ignorar lo que es una verdad palpable. Ya no se puede callar por más tiempo. Hay que decirlo bien alto: hubo una conspiración de alcance y profundidad como nunca se ha visto en la historia de la humanidad.
La Guardia Civil ocultó, amañó, falsificó, inventó pruebas y declaraciones. La policía nacional asaltó pisos de pacíficos ciudadanos, los asesinó y llevó sus cuerpos a un supuesto “piso franco”, cambió mochilas, cambió explosivos, ignoró informes periciales, sacó furgonetas de donde no había, cintas con mensajes de ETA las cambió por otras de la Orquesta Mondragón… El cúmulo de barbaridades policiales, de cloaca y confidentes apestaba tanto que hicieron falta jueces venales como el fiscal instructor, la fiscal ponente, el juez del tribunal que juzgó para borrar, o al menos intentarlo, todo rastro de verdad, de pruebas ocultadas, destruidas, amañadas. Todos los estamentos judiciales están implicados en tan increíble monstruosidad que da vergüenza sólo recordarlo.
Los servicios secretos del Estado: el CESID. Sí también el CESID estaba en la confabulación más grande jamás montada para subvertir el proceso electoral. El CESID dio cobertura internacional a este atentado liberticida con la ayuda de los servicios secretos de marroquíes, argelinos, egipcios, andorranos, con todos.
También colaboraron los pervertidos grupos de comunicación: el grupo PRISA, La Vanguardia, ABC, El Correo del Pueblo Vasco, Jara y Sedal…, todos ellos dieron la cobertura, la publicidad a las mentiras de Rubalcaba y Pepinho. Auténticos instigadores con Carod-Rovira del diabólico plan. Carod, que acordó con ETA las fechas de los atentados, que llevó en su coche oficial los explosivos de Perpignan a Morata de Tajuña.
Afortunadamente hay periodistas de casta como don Pedro J. Ramírez, al que no le falta el resuello, por mucho que le apriete el corpiño, para gritar bien alto la verdad: policías, guardias civiles, periodistas, jueces, espías, taxistas, vendedores de la ONCE… todos en contubernio asesinaron el 11 de marzo de 2004 a 192 españoles. Ni siquiera fue ETA, fueron ellos. Como muy bien ha dicho Fedeguico hoy en la COPE.