La lección de Aznar.
Sin saberlo, y sin pretenderlo, Aznar nos dio una lección no presentándose a una tercera reelección. La única lección que se le puede reconocer de utilidad pedagógica y política. Nadie en el resto del país ha hecho el mínimo atisbo de aplicársela, y sería este el mejor momento para ello. Y especialmente para el PSOE y Rodríguez Zapatero.
La trama corrupta de la Gürtel es un regalo para el PSOE, algo que ni en sueños podrían haber esperado en estos momentos. Aún no conocemos el total del sumario y lo conocido pone al PP contra las cuerdas, que no será cuando se haga público el resto, esas casi treinta y tres mil hojas que aún están bajo el secreto del sumario.
Si alguien de peso en el PSOE tuviera el valor suicida de aconsejar a Rodríguez Zapatero que anunciase su no presentación, y se abriese un período de primarias, arrasarían en las encuestas; y aún habría otro efecto: dejaría a Rajoy desnudo ante sus enemigos internos: Aguirre, Gallardón, Nuñez Feijóo... que maniobrarían en una lucha a muerte por auparse. Entre eso, y los jueces sentenciando en la Gürtel, sería una masacre que los telediarios tendrían que contar advirtiendo de la crudeza de las imágenes, por si alguien desease cambiar de canal.
El balón de oxígeno
Al PP le iban las cosas más o menos bien, o mal, dependía del punto de vista. Había ganado en Galicia; había salvado los muebles en el País Vasco; había ganado en la Europeas y en las encuestas arañaba poco a poco -al tiempo que el paro aumentaba y su mal disimulada alegría-, los puntos en intención de voto al PSOE. Pero hete aquí que las cortinas de humo sobre la honestidad de jueces y policías, conspiraciones de fiscales y Gobierno ya no sirven para disimular ante el complacido auditorio de votantes la corrupción dentro del PP. Diecisiete mil folios son muchos folios para ser un montaje. Y son sólo una parte, muy jugosa, pero sólo una parte. Qué no dirá lo que aún queda por hacerse público.
La estrategia del todo es mentira, todo es un montaje, nada se podrá probar, la presunción de inocencia, el mirar para otro lado o recordarnos a FILESA ya no da más de sí. Rajoy, aunque ha elevado a niveles nunca conocidos el arte del Tancredismo, ha acabado empitonado. Y de qué manera.
La no despreciable ventaja de cuatro puntos sobre el PSOE en las últimas encuestas se pueden evaporar; salvo que el votante del PP se ponga la pinza en la nariz, que no sería una novedad, y mantenga su voto en las próximas municipales o generales.
Y el gran beneficiado de todo esto es el PSOE y Rodríguez Zapatero, que, de estar grogui, pasa a mirar los toros desde la barrera, y a esperar que las predicciones del BE o del “experto” de turno le auguren brotes verdes como encinas centenarias; mientras se da un baño cósmico de presidencia europea y la tortuga judicial va laminando las expectativas de éxito del PP.
Y los perdedores seremos el resto, incluso los que voten al PP convencidos de que lo peor de este mundo es que gobierne el PSOE. Perderemos, porque sin oposición la acción del PSOE en el gobierno será aún más errática. Perderemos, porque la alternativa al PSOE es tan corrupta que es preferible que no llegue al Gobierno. Perderemos, porque no hay alternativa de izquierdas -ni de derechas o centro- que sea creíble o posible. Perderemos, porque en este tipo de situaciones surgen salvapatrias y arribistas como Berlusconi, y aquí ya estuvimos servidos con Tal y Tal.