Sunday, April 26, 2009

¿Despedir es caro?

Abaratar el despido es una de las peticiones recurrentes de los empresarios. Da igual que haya crisis o que se nade en la abundancia. Lo piden en todas las reuniones y congresos en los que toman la palabra y junto a esta petición se acompaña la cantinela de la “rigidez del mercado laboral español”. Si no dijeran estas dos muletillas no serían empresarios españoles. Lo llevan en los genes.

Y a las peticiones de los empresarios nunca le faltan apoyos y detractores. Apoyan los partidos conservadores, el Banco de España, el FMI, la OCDE y todo bicho liberal que se precie. Se oponen los sindicatos, partidos de izquierda y todo el que haga números y tenga dos dedos de frente.

Según el Banco Mundial la media de indemnización por despido en España en 2008 se situaba en un año y un mes. Para algunos es una barbaridad que nos lleva a la ruina nacional. Para otros una miseria que les lleva a la ruina personal.

Pero no somos los más caros. En Alemania la media está en un año y tres meses. Y los más baratos, Dinamarca o Austria en medio mes. La media europea estaría en 7 meses.

El ideal para los empresarios sería el coste cero, el despido libre, el “coge tus cosas y vete”. Como sucede en Grecia o con pequeñas restricciones en Finlandia, Suecia u Holanda. Según ellos, esto mejoraría la productividad y crearía empleo.

Y la pregunta es de cajón de pino: si es tan caro despedir en España, ¿cómo es que el paro se incrementa en casi 800.000 personas en un año?

Una de las explicaciones es que el paro lo está soportando hasta ahora el trabajo temporal (contrato por obra o servicio), que es el 27 % de la población activa, y cuya extinción de contrato no representa, salvo casos excepcionales, un coste para el empresario.
La estructura del coste del despido en España admite, simplificando, tres modalidades:
1. los despidos de temporales. En este grupo el despido tiene un coste irrelevante.2. los despidos individuales, que afecten a menos del 10% de la plantilla. Estos despidos no tienen costo alguno si son disciplinarios. Si se dan por causas objetivas, o bien si el trabajador no acepta que los motivos sean disciplinarios -cosa habitual dado que de ser así aquel se queda sin seguro de desempleo- pasan al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, en el que empresa y trabajador llegan a un acuerdo sobre la cuantía del despido, en el 90 % de las veces. Si no, se pasa al Juzgado de lo Social, que puede determinar que el despido es procedente, improcedente o nulo. Si el despido es procedente, la indemnización es de 20 días de salario por año de antigüedad, con un máximo de 1 año de salarios. Si es improcedente, la indemnización es de 45 días de indemnización por año de antigüedad hasta 42 meses de salarios como máximo. En abril de 1997 se redujeron los 45 a 33 días de indemnización y un máximo de 24 mensualidades en caso de despido improcedente para los nuevos contratos indefinidos: desempleados jóvenes hasta 30 años y mayores de 45 años, desempleados de larga duración y trabajadores temporales convertidos en fijos. Si el despido es declarado nulo, el trabajador debe ser readmitido, con pago de los salarios de tramitación. El Fondo de Garantía Salarial paga la indemnización por pérdida de empleo, si la empresa es declarada insolvente

3. los despidos colectivos, que son los que afectan a más del 10% de la plantilla y está previsto que se hagan a través de un Expediente de Regulación de Empleo motivado ante la Autoridad Laboral. Si ésta lo acepta la indemnización es de 20 días de salario por año trabajado hasta un máximo de 12 mensualidades. Pero cuando la empresa tiene 25 o menos trabajadores el 40% de la indemnización es pagado por el Fondo de Garantía Salarial, es decir, por el estado. Este organismo también paga el despido individual si la empresa es declarada insolvente.

Como se ve la variedad de alternativas de despido y de condiciones de indemnización no son tan gravosas como nos dicen los empresarios; y sin embargo, desde el PP se preguntan cómo los sindicatos no le convocan una huelga al Gobierno –salvo la salida da pata de banco de Cayo Lara, al poco se ser elegido- y sí se la convocaban a ellos.

El PP no se atreve a decirlo abiertamente –y menos en período preelectoral-, pero ellos está a favor del despido libre bajo el eufemismo de “flexibilizar las condiciones del mercado”. Y no se atreven por miedo electoral, por falta de base argumental con los datos de paro que existen y por falta de alternativa real a la crisis económica que no sean las manidas recetas del control gasto público, bajada de impuestos o privatizaciones de todo lo público.

Pero esa falta argumental no es relevante porque en modelos económicos, una vez más, no nos movemos en áreas de análisis científico experimental, sino en el de las ideas, los valores, las ideologías en definitiva.

Pues si antes veíamos que somos “muchísimo más caros” que Dinamarca despidiendo, ¿cómo se explican los neoliberales y empresarios que casi tripliquemos su tasa de paro? Porque puestos a poner como ejemplos a modelos como el danés, no nos quedemos con lo de los costes del despido y llevemos hasta el final el ejemplo y extendamos a cuatro años el subsidio por desempleo, como hacen en Dinamarca. Pero, claro, entonces habría que subir las cotizaciones de la SS y a eso tampoco quieren jugar los empresarios.

Hay un dato de que el problema de la economía española no es la supuesta rigidez laboral, ni el coste del despido. Y es que entre 2000 y 2007, con la actual normativa, se crearon seis millones de puestos de trabajo. Más que los que Alemania, Francia e Italia juntos hicieron en ese período. El coste del despido no fue factor disuasorio para crear empleo y contratar nuevos trabajadores. Se vivían momentos de especulación y creación artificial de riqueza en la construcción y las recalificaciones.

El problema de España es la falta de un modelo económico productivo basado en la investigación, la calidad, la capacidad de innovar y emprender con riesgo. En las universidades españolas el 55 % de los estudiantes declaran que esperan ser empleados o funcionarios, sólo un 12 % piensan en montar una empresa.

Wednesday, April 08, 2009

Fobias

Padecer una fobia es malo. Te invalida como persona. Sea esa fobia a lo que sea: a los espacios abiertos, a las arañas, a la luz, a los insectos… el resultado es que quedas fuera de juego. Así que adjudicarle a alguien una desviación fóbica en sus motivaciones es dejarle sin argumentos racionales que oponer al diagnosticador, malgre lui.

Hay que reconocerlo, es un hallazgo argumental que da cierto caché intelectual. Ya que los /anti/ estaban desgastados y sin credibilidad. Sin duda, por ello, los roucos de turno se han apuntado a esa moda de acusar de cristófobos a todo el que esgrima la más mínima crítica. Te tiran a la cara el neologismo y te las ves y deseas para explicarte. Ya eres sospechoso de inconfesables perversiones. Como si de un presbítero pederasta cualesquiera se tratara.

Pero los roucos patrios hasta en esto son tramposos. Si con lo del lince nos metieron de matute al euroasiático, ahora nos cuelan por nuevo lo que los cofrades islamistas ya habían acuñado hace años para acallar a sus críticos.

Uno de los primeros en sufrirlo fue el filósofo y profesor de instituto en Toulose Robert Redeker. El 21 de octubre de 2003 publicó en “La Dépêche du Midi” La islamofobia, el arma de los islamistas contra la laicidad. El artículo la valió la fatwa por haber “ofendido al Profeta”, que anima a repetir el caso de Theo van Gogh. Contra esa fatwa “Le Monde” publicó una defensa de la libertad de expresión de Redeker, que desde entonces está viviendo escondido y con inmensos problemas, como los que vive aún Shalman Rushdie.

El cristófobo se mira y no sabe qué decir. Ser un –fobo es algo muy serio. Nadie te considerará autorizado para opinar, ni siquiera para mostrar un ligero desacuerdo. Estás inhabilitado por tu patología. Si eres sensato, te callarás; y si continúas en tus trece, te podrán en cuarentena.

Los roucos han descubierto una “descalificación de inhabilitación masiva” contra sus críticos. El problema es que, como las de Saddam Husein, no existen.

No hay cristófobos ni islamófobos entre los laicos, los agnósticos o los ateos. Todo lo más encontramos ligeras erupciones cutáneas –de vergüenza ajena- cuando escuchamos a algunos líderes religiosos. Nada que no se pueda arreglar con una par de páginas de Carl Sagan.

Los laicos no confundimos sociedad con religión, como análogamente el cristianismo o el islamismo, que aspiran a la universalidad, hacen continuamente. Que, con una concepción totalitaria de la vida, aspiran a convertir en ley universal, por la vía de la sahria o legislación civil subsidiaria de la norma religiosa, todo el código civil y penal; como ocurre con la lapidación de la adultera en el mundo musulmán, o la penalización del aborto en el cristiano.

Monday, April 06, 2009

Occidente y árabe o el despiste de ZP

Rodríguez Zapatero, el mejor presidente que hemos tenido desde los tiempos de Aznar, ha declarado con motivo de su entrevista con el presidente turco Erdovan en la apertura del II Foro de la Alianza de las civilizaciones que “la Alianza acercará al mundo occidental y al árabe”. Y dicho esto se fue a darle un abrazo al “árabe” Erdovan, que no salía de su asombro.

Si los mimbres ideológicos de la “Alianza” eran pobres, la reducción del Islam a “árabe” ha acabado por mostrar su corto alcance.

Tiene nuestro Presidente tanto afán por traer la paz al mundo entre las “civilizaciones occidental y ´árabe`” que olvida que desde 1948 existe una Declaración Universal de los Derechos Humanos que está lejos de cumplirse, si quiera mínimamente, en una buena parte de países, y especialmente en los “árabes”; donde la libertad de expresión, de asociación, de creencias… y donde las mujeres sufren algunos de las más degradantes humillaciones y negaciones de su dignidad como personas. Y ante todo esto sólo se le ocurre poner de por medio a la religión en sus variantes cristiana e islámica en el punto central de su absurda “Alianza”.

No hace muchos días la prensa occidental denunciaba como el presidente afgano Karzai aceptaba una legislación en la que la mujer era relegada en los cuidados médicos, la educación, y era tutelada por el varón -y violada si ese era el deseo de su marido-, sólo por conseguir más votos de aquellas partes de la población en que la creencia irracional del Islam convierte en ley lo que en cualquier lugar civilizado es visto como una aberración, y está tipificado en el código penal. Y para ayudar a semejante barbaridad mantenemos allí a 800 soldados y se anuncia el envío de 500 más.

Me gustaría escuchar a la ministra Chacón explicando a los soldados que partan para Afganistán, qué parte de su “misión de paz” es la que se corresponde con mantener un gobierno que tiene en su legislación normas que desprecian los derechos humanos del 50 % de su población.