Las tonterías de Luis Aragonés
Ciertamente el artículo de Javier Marías aclara bastante el sentido racista o no del lamentable comentario de Aragonés al referirse a un jugador negro, y me reafirmaba en mi primera impresión de que este comentario se debía a la peculiar idiosincrasia del furbo y sus pensadores, pero a continuación he leído un escrito de André Maurois que ha echado por tierra mi postura. Viene a decir Maurois que si los hombres entendieran bien los peligros que implica el uso de ciertas palabras, los diccionarios llevarían una faja roja con la frase: "Explosivo... manejar con cuidado". Y eso me ha llevado a recordar que el lenguaje no es inocente y es el primer criterio que podemos usar para el análisis ideológico del hablante. (Inciso: lo que comenta Javier -Bordona- del lenguaje y sus traductores está ligado a lo políticamente correcto, al lenguaje no sexista u otras zarandajas, pero eso es un asunto del que polemizaremos otro día).
Aún estando de acuerdo con el planteamiento general de articulo de Marías hay que considerar que la adjetivación la carga el diablo; por ello, cuando el sabio de Hortaleza rebuzna, su auditorio natural -que no son los académicos de la Academia de Ciencias Morales-, sino los más doctos energúmenos que llenan los campos de "furbo", está echando leña al fuego de la estupidez. Estupidez que luego es jaleada en prensa, televisión, tertulias de oficina, etc, etc.
El cómo de la estupidez de Aragonés se salta a la polémica del racismo -otra forma de estupidez- es un caso bien curioso, si bien comprensible. Que, de llamar negro a un negro, acabemos polemizando sobre los derechos de los palestinos o de los judios, es cuando menos un salto en el vacío. No digo que no se pueda pasar de un tema a otro, pero exige ciertos a priori en los polemizantes para llegar a tirar de Espasa o de Británica.
Del cruce de datos que uno y otro aporta no saco en claro nada y supongo que podréis seguir ad nauseam mencionando informes, resoluciones de la ONU, estudios históricos para concluir en algo que le deje al otro sin argumentos.
A mi entender habéis hecho una discusión de trincheras, arrojándoos datos demográficos como obuses, datos que se devolvían con distinta interpretación... Y así podríais estar hasta agotar todo lo escrito sobre el Próximo Oriente desde el código de Hammurabi.a la fecha.
Habéis utlizado un tipo de razonamiento de a favor - en contra, y por ese lado no hay posibilidad de acuerdo. Uno está en el parapeto que considera que cualquier denuncia o critica de la política del gogierno de Israel es una forma larvada del racismo antijudio y otro en la trinchera en la de que ante la conducta de agresión de ese Estado se puede entender la acción de los suicidas palestinos, aunque se condene.
Con esas posturas, que el fondo son la misma, la diferencia entre terrorista y soldado, entre víctima y verdugo, está en quién escriba en el futuro la historia, en definitiva en quién gane y aniquile al otro. Sólo habéis coincidido, y no podría ser de otra manera, en condenar las atrocidades de uno y otro lado, pero las posturas que teníais al principio no han variado. Y a la muerte del niño reventado en un autobús se le contrapone la de la niña acribillada. Y así hay poca o ninguna posibilidad de encontrar un punto de unión que sea algo más que una lamentación por el dolor de todas las partes.
Sólo cuando cambíamos el esquema de razonamiento y tomamos otras categorías de análisis podremos ver lo que une, o separa definitivamente.
Os propongo un enfoque se centre en la justicia antes que en los agravios históricos, que se funde en la calidad del suceso en lugar de la postura partidaria... No sé, releo esto y no me gusta cómo queda. Os lo explicaré con un poco de historia: En 1961 se juzgó en Jerusalén a Adolf Eichmann, teniente coronel de las SS y uno de los principales organizadores en la Conferencia de Wansee, donde se planificó “la solución final a la cuestión judía” de los campos de exterminio. A ese juicio, el periódico The New Yorker envío a Hannah Arendt para que informara sobre el proceso. Arendt en sus crónicas, que luego desarrollo en un libro: Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del Mal, estudia las causas que propiciaron el holocausto, el papel equívoco que jugaron en el genocidio los consejos judíos -cuestión que, en su época, fue motivo de una airada controversia-, así como la naturaleza y la función de la justicia, aspecto que la lleva a plantear la necesidad de instituir un tribunal internacional capaz de juzgar crímenes contra la humanidad.
Uno de los aspectos que más polémica causaron de las opiniones de Arendt fue la visión que dio de Eichmann. Para Arendt no era un monstruo, ni un psicópata sediento de sangre, sino un funcionario de rigor intachable a la hora de organizar la deportación y el exterminio de los judíos. Esta opinión le valió a Arendt críticas y descalificaciones de todo tipo. Ella sostenía que Eichmann se limitó a aplicar lo que el contexto social y político -santificado por la legalidad del Reich- pedía a los honestos empleados públicos, exponía el problema que hay entre la legalidad y la justicia. Lo trágico del descubrimiento de Arendt es que ni Eichmann ni la mayoría de los miembros de las SS eran asesinos o enfermos, sino hombres comunes, padres amantísimos, esposos cariñosos, vecinos ejemplares... que no odiaban, en la mayoría de los casos, a sus víctimas. Eran sólo servidores del Estado haciendo su trabajo. Banales e insulsos funcionarios que habían transformado la obediencia en imperativo moral. (Inciso: hay una magnífica película alemana sobre la Conferencia de Wansee y otra de Bertolucci "El conformista") (Otro inciso: leed los experimentos de Milgram sobre obediencia).
Por eso, cuando leo lo que uno y otro justifica o disculpa, me acuerdo de los pulcros gestores que en Wansee analizaban los pros y contras del traslado en tren de miles de personas, los problemas jurídicos para tratar a los medio judios-medio arios, etc. Todo en un ambiente de consejo de administración empresarial que hace aún más terrible la magnitud del Holocausto.
Cuando se condena el asesinato de una niña por un soldado israelí pero se argumenta que hay un estado detrás que seguro que lo enjuiciará y se contrapone a que la otra parte no hace nada por detener a los que revienta autobuses escolares, se está muy cerca de compartir ese ambiente de condescendencia con que un estado permite que sus soldados asesinen selectivamente o no tan selectivamente, siempre y cuando no se entere la opinión pública.
Cuando se denuncia la agresión sionista y se entiende la desesperación del terrorista que vuela un autobús se le da al asesinato una explicación sociológica que pone sordina a los lamentos de las víctimas.
Una pregunta: los judíos del Guetto de Varsovia que se levantaron contra los alemanes, ¿eran terroristas, soldados, resistentes... qué eran?
Pensaréis que la situación no es comparable. Pensadlo un poco, dejando al margen los antecedentes históricos -en la medida de lo posible- de la invasión nazi y de la política de genocidio del Reich. Porque si no es comparable el regimen nazi y el gobierno de Israel, éste hace continuos esfuerzos por parecerse a sus verdugos nazis (otra película: Portero de noche).
Lo que quiero deciros es que con unas categorías morales distintas a las empleadas para medir con dos varas los crímenes de mis correligionarios o los del contrario, es cuando podemos entender el viciado razonamiento que se da en vuestra polémica.
El asesinato no admite matices, lo haga el terrorista o el Estado. El terrorista no es un free-lance que asesina por hooby o en su tiempo libre, es un individuo que se encuadra en una estructura, mantiene un conducta y valores acordes con sus iguales, se inserta en una estrategia político-militar y se debe a una disciplina, igual que un soldado regular. La diferencia está en que los símbolos externos y representación pública de las organizaciones terroristas no están regulados por convenciones o instituciones como la ONU, por ejemplo, porque cuando lo están, se convierten en Estado.
El terrorista no es un ser abyecto de ojos sanguinarios, sino el vecino con el que nos cruzamos todos los días en la escalera. ¿No os ha llamado la atención esa apariencia de normalidad que tienen los manifestantes de Herri Batasuna? ¿A que se parecen a nosotros? ¿No os sorprende la cara de buenas personas que tienen esos palestinos suicidas que se inmolan en medio de una cafetería atestada?
El problema es cuando el Estado, que defiende una escala de valores públicos y sancionadso por acuerdos internacionales, actúa como los terroristas pero con los medios del Estado. Es, entonces, cuando los límites quedan hechos añicos y el todo vale se convierte en norma.
A Hamás no es necesario que la cobije ningún Estado, ella es su propio Estado y se contrapone de igual a igual pero con distintos medios a Israel.
Sharon y Arafat, que descanse en paz, y si es posible, Sharon también, son el mismo problema. Uno por provocar deliberadamente con su visita a la explanada de las Mezquitas y el otro por dinamitar los acuerdos de Oslo y a cuantos le han podido hacer sombra en la ANP. Ambos utilizan la misma lógica de guerra y de aniquilamiento de sus respectivos pueblos
Presentar 700.000 judíos muertos en Varsovia como aval frente a 3.000 palestinos en Gaza o viceversa no es un argumento muy sólido.
Bueno, lo dejo por hoy. ¿Qué os parece?
¡Ah!, por cierto. Los judíos en Varsovia eran resistentes.
Ockam
Desde el siglo XVII, aunque procede de la filosofía griega, se popularizó en filosofía de la ciencia un principio conocido como “de parsimonia” o “navaja de Ockam”, por el uso que hizo de él el filósofo y monje franciscano William de Ockham (1235-1349) en sus escritos y peleas con el Papado a raíz de su excomunión.
El llamado “principio parsimonia” o de “economía del pensamiento”, o más comúnmente, la “navaja de Ockam” dice “Entia non sunt multiplicanda sine necesitate” (los entes no deben ser multiplicados si no es necesario) y viene a indicar que entre todas las explicaciones la más simple es siempre la mejor; dicho de otra manera que “no hay que multiplicar las hipótesis innecesariamente”. Por este principio, algunos creyentes sostienen que la “navaja de Ockam” puede ser usada para defender la idea de un Dios creador frente a la evolución. La suposición de que un Dios ha creado todo es mucho más simple que la evolución, que es un mecanismo muy complejo. Pero la “navaja de Ockam” no dice que la hipótesis más simple sea la cierta. Si fuese así, “la navaja de Ockam” sería la navaja roma de los simples.
Entonces, ¿por qué tiene tanta importancia en la investigación científica la aplicación del principio de parsimonia o “navaja de Ockam”? ¿Por qué los ateos usan con tanta frecuencia este principio para desmontar las creencias de los teístas? Pues porque se trabaja mejor con pocas hipótesis y cuanto menos se por hecho, mejor. Es una cuestión de sencillez en la construcción de la investigación. Es un principio, ampliamente comprobado en la investigación, que funcionan mejor las hipótesis sencillas que abarcan más datos empíricos que las hipótesis complejas. De ahí la brillantez de la ecuación de Einstein para explicar la relación entre masa y energía E=MxC2.
El trabajo con pocas hipótesis, que estás sean falsables, además de demostrables, es otro de los principios básicos para llegar a conocimientos ciertos, por lo que la idea de Dios no permite su uso como elemento de trabajo. Y me explico: para Popper estimar cual es la mejor de entre dos o más hipótesis que compiten entre si consiste en un método deductivo de contrastación o falsación. Una hipótesis es falsada cuando se descubre algún determinado hecho o situación que no es verificada por dicha hipótesis. Para Popper una hipótesis que no es falsable es inaceptable y se encuentra fuera del marco de la ciencia. Lo que nos lleva a que la idea de Dios, en cuanto Éste es omnipotente y omnisciente, es la hipótesis errónea, pues todo se explica en Él y no hay manera de falsar ningún dato.
Cumplir el método científico, cuya regla básica es que las hipótesis deben poder ser verificadas en experimentos reproducibles o susceptibles de ser falseadas mediante un razonamiento matemático es básico. No es válido afirmar que Dios no necesita ser demostrado por estos métodos, eso es jugar con las cartas marcadas. Si una hipótesis no es falsable es que es errónea e inútil. Busquemos otra.
El compromiso moral del ateo es ser fiel a la experiencia, al objeto de conocimiento: ser objetivo. La solidez del razonamiento debe ser respaldado por lo empírico. Cualquier otra consideración, creencia o revelación quedan fuera del campo de discusión o estudio, salvo divertimento intelectual, y aún éste debe observar la regla elemental de la ironía: la duda.
La sangre de san Genaro
Estimadas hormiguitas:
Esta mañana ha comentado Juan Herrera la licuación de la sangre de san Genaro, que como cada año se repite por estas fechas en Nápoles, y añadía “que nadie sabe cómo sucede esta licuación”, dejando así abierta la opción del milagro como una posibilidad.
Entiendo que el tono del programa no es para hacer divulgación científica, pero eso no es excusa para dar campo a la superstición y menos cuando este supuesto milagro está descrito científicamente desde hace tiempo cómo se produce. Y el truco de la licuación ya era conocido y empleado por alquimistas en el siglo XIV.
El origen de esta reliquia, como el de tantas otras, está en la exaltación religiosa que se vivió en Europa durante las cruzadas. Aparecieron, entonces, miles de
lignum crucis, clavos de la santa cruz como para herrar al séptimo de caballería e incluso ampollas conteniendo suspiros de la virgen o con leche de sus pechos o la famosa sábana santa. Muchas iglesias y conventos se convirtieron de la noche a la mañana en centros de peregrinación con pingües beneficios.
La sangre, en su fase líquida, es un plasma que lleva varias hormonas y proteínas (fibrinógeno, globulinas, sueroalbúmina...), minerales (cloro, sodio, fósforo...) y corpúsculos: glóbulos rojos (eritrocitos o hematíes) que llevan el oxígeno hasta los pulmones, y los glóbulos blancos (leucocitos), sistema inmunitario; plaquetas (trombocitos), que nos reparan los vasos sanguíneos.
Muchos años después del fallecimiento, la sangre se extingue evaporándose el líquido del plasma. Los glóbulos se rompen dejando una hemoglobina degradada. Las moléculas se rompen quedando algunos cristales de clorhidrato de hematina. Esta sangre desnaturalizada no es más que una masa de color terroso oscuro.
En el caso que nos ocupa, el de la ampolla conteniendo la supuesta sangre milagrosa de san Genaro -como la de san Pantaleón-, el prodigio consiste en que la sangre, en forma de masa terrosa contenida en una ampolla, en determinadas fechas y circunstancias experimenta una licuefacción.
Es muy importante señalar que el lugar de la iglesia donde se produce el supuesto milagro es una estancia donde hace un frío moderado, alrededor de los quince o diecisiete grados Celsius. Y allí ante la mirada “maravillada” de miles de fieles que abarrotan el recinto, la sangre pasa lentamente de su estado terroso a líquido, entre los gritos de admiración del obispo de Nápoles: Non é duro...!
El milagro es bien sencillo y posible reproducirlo tantas veces como se quiera y es conocido por los químicos desde hace siglos: el Gran Diccionario Universal Pierre Larousse en el siglo XIX ya dio la receta para falsificar este fenómeno de la licuefacción de la sangre: esperma de ballena -espermaceti-, teñida con una pequeña cantidad de sangre y con un tinte adecuado que dé al preparado su color terroso oscuro. Este preparado se mantiene sólido por debajo de los 21º C.
Tan pronto suba la temperatura del ambiente o se caliente la ampolla con el calor de un foco o de la mano la sangre pasa de estado sólido a pastoso, y finalmente a líquido.
Y este hecho tan simple, casi de Cheminova, es el milagro de la licuación de la sangre de san Genaro, san Pantaleón y de quien quiera llegar a los altares.
Un abrazo para todo el equipo y disculpad si me he extendido, pero no tengo tiempo para ser más breve.
Ateismo y sentido común.
Ateísmo y sentido común deberían ser sinónimos. Con frecuencia, muchos que se denominan ateos son sencillamente anticlericales. La energía que gastan en criticar a la ICAR, desgraciadamente con pobreza de argumentos, deberían emplearla en formarse, para no parecer la versión descreída de Pitita Ridruejo.
El ateísmo no es una negación de la existencia de seres sobrenaturales ni de religiones, si sólo fuera eso, no merecería la pena como postura filosófica; es sobre todo un criterio racional de análisis de la historia, de la economía, de la sociedad y sus interrelaciones en forma de creación de disciplinas científicas. En nuestra crítica a la ICAR debemos seguir los mismos criterios de racionalidad con que un investigador observa un manuscrito o a un virus.
Las contramanifestaciones por la visita de tal o cual dignatario de la ICAR o por las extemporáneas declaraciones del obispo de turno hacen flaco favor a la imagen de seriedad que el ateismo debe de transmitir a la sociedad.
Las acciones a lo Leo Bassi me divierten, pero dudo que no tengan un efecto de rebote que nos igualen en la percepción de la mayoría de la sociedad con unos titiriteros.
La risa y el bacilo de Koch
Bueno. Ya se sabe. Si das una coz lo más probable es que te respondan con otra. Eso no justifica que mi primera respuesta fuera tan seca. Debí contar hasta cien antes de responder. Así que, como nos aconseja TA -si no me equivoco-, hay va mi patita.
Pero entrando o continuando con el asunto, que en Cyberateos han vuelto a censurar, se ve que eso de que les mentes el Ministerio no está bien visto, aún no he leído un argumento que contradiga lo que expresé, primeramente como humorada y luego como opinión en ese breve titulado De la Risa y el ateísmo.
Las bromas, como los chistes, se cogen a la primera o no se cogen y si tienes que empezar a explicarlos pues como que no. Además, como decía Gila: "si no sabe aguantar una broma que se vaya del pueblo". Afortunadamente, alguna fidea si que lo ha cogido a la primera y se ha reído... supongo.
Como Fideos y Cyberateos son listas con un alto porcentaje de coincidencia la confusión de asuntos -es mi opinión- es mínima en este espacio. Otra cosa sería que lo que se tratase en esos pasillos del vaticano Cyberateo... -oh, perdón, se me vino a la cabeza esa novelita de Gide-, fuese llevado a la FIdA sin más, entonces si habría una buena posibilidad de confusión. Pero no es el caso.
Veréis, las organizaciones son un reflejo de sus integrantes, y cuando en una asociación, que por su propia definición se declara "comunidad virtual democrática de personas ateas", se dan conductas tan peculiares como la de que una sóla persona sea al mismo tiempo "moderador, miembro del tribunal constitucional y presidente de la repúbllca" es que sus nociones de democracia, tal y como se entiende con la separación en tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial, son nulas.
Que una organización "virtual" se otorgue títulos de ministros es cuando menos paradógico. Que una organización atea adapte la parafernalia fetichista del cargo en forma de presidente de la república o tribunales constitucionales dice muy poco del esquema ideológico que ha presidido este diseño organizativo. Más cercano a la creación de superestructuras de control político e ideológico típicas de la monarquía "por la gracia de Dios". Ya sólo les falta avisar a Hola para una sesión de fotos y hacer de Jaime Peñafiel su cronista.
Que sea un "remanso de paz y racionalidad" es sencillo, al menos en lo primero: se censura lo que no gusta y a otra cosa mariposa. Pero que sea racional ya es otro cantar. Si la racionalidad es un sello distintivo del ateísmo en este caso brilla por su ausencia, porque si la broma no se entiende y se impide su publicación lo entiendo. Pero que al correo De la Risa... no se responda es para pensar que si hay racionalidad en la moderación de Cyberateos no será en este caso, pues se vuelve a censurar a falta de mejores razones.
Cuando a finales del XIX Koch identificó el bacilo causante de la tuberculosis y desarrolló la vacuna ya hacía muchos años que esta enfermedad estaba en franca retirada en Europa. El motivo de esta retirada era la mejora de las dietas alimenticias y del uso cada vez más frecuente del jabón en el aseo personal.
Según he leído en algún artículo todos tenemos latentes en nuestro organismo el bacilo de Koch, pero que no se manifiesta por las -en general- buenas condiciones higiénicas y alimentarias de la población, al menos en los países de mayor renta. Pero cuando se han dado condiciones de hacinamiento -mala higiene y mala alimentación y estrés extremo- como en los campos de concentración en la II GM o en la antigua Yugoslavia, la tuberculosis ha vuelto a reaparecer con al virulencia que tenía en los siglos XV a mediados del XIX.
De igual manera la democracia, la tolerancia, el pensamiento racional, la educación nos protege contra ese bacilo de Koch intelectual que se llama fascismo; pero a poco que bajemos la guardia y se nos suban al cerebro ciertos cargos, haciendo de la racionalidad dogma estamos retrocediendo en lo que con tanto esfuerzo se ha ido consiguiendo a base de argumentar, pensar, repensar sin dar por cierto nada que no se sustente en hechos objetivos.
Aquella organización, como aquella persona, que no se mira a sí misma con ojo crítico y duda métodicamente de cómo y qué piensa, de cómo y de qué manera actúa, esta caminando hacia la conversión en capillita de iluminados por una verdad tan absoluta como inútil.
Recordad: no hay mejor vacuna contra la intolerancia que la risa. ¡Vacunaos!
Pobres y tontos
El comentario de Rodríguez Ibarra es muy acertado pero incompleto. Creo que dijo que a la guerra sólo van los pobres o que sólo mueren los pobres.
Los americanos, que son unos artistas en medir todo lo que se menea, ya sacaron un estudio en 1991, a raíz de la primera guerra del Golfo, en el que establecían que cuanto mayor era la clase social familiar del militar más lejos estaba del frente.
Así los más pringados eran los hispanos y negros, que estaban en las trincheras. Eran también, los que puntuaban más bajo en las pruebas de inteligencia general y nivel de estudios y cuyos orígenes familiares eran de inmigrantes y barrios marginales. Por el contrario, los más alejados del frente, en unidades de mando, eran los blancos con estudios superiores y provenientes de clases sociales medias-altas y altas.
Éste fenómeno no es nuevo. En España, los que mayoritariamente acababan en el ejército como clase de tropa a principios de siglo eran los que no podían pagar las 2.000 pesetas que costaba el librarse. “Hijo quinto y sorteado, hijo muerto y no enterrado», decía un refrán de finales de XIX.
Una buena parte del éxito del PSOE a principios del XX fue incluir en sus programas un servicio militar más corto y para todos. La mili era una de las mayores desgracias para un joven campesino (90 % de la población en 1910). Durante el siglo XIX el servicio militar duraba ocho años; luego fueron cuatro de servicio activo y cuatro en la reserva. Sólo a finales del XIX se llegó a tres años.
Pero los “ricos” siempre pudieron librarse. Las ideas igualitarias de la Revolución Francesa y el éxito de sus ejércitos y de los de Napoleón hizo prosperar las leyes de servicio militar obligatorio para todos, pero Mendizábal en 1836 se inventó el sistema de «redención», por el que las clases ricas podían eludir el ejército pagando entre 4.000 y 8.000 reales.
El resultado fue que los soldados procedían siempre de las clases más pobres: casi siempre analfabetos, mal nutridos y propensos a todo tipo de enfermedades. En el siglo XIX España participó en más de veinte guerras contando invasiones napoleónicas, guerras carlistas y coloniales y asonadas militares.
A principios del XX la reforma del general Luque, en 1912, estableció que el servicio militar era obligatorio y debía cumplirse personalmente, sin “sustitutos”. La reacción de las clases pudientes fue fulminante -siempre tan patriotas, pero de hojalata-, e impidió que la reforma se cumpliera en su totalidad: se inventó el sistema de «cuotas». Los que pudieran pagar al Estado 2.000 pesetas sólo permanecerían en él 5 meses; quienes pagasen 1.000 pesetas, 10 meses. Los demás, entre 30 y 36 meses hasta que lo derogó la República, en 1931.
Con la dictadura franquista se mantuvo en parte que el sistema fue más igualitario, si bien los que tenían estudios superiores, habitualmente de clase media-alta y alta, podían acceder a las clases de oficiales o suboficiales de complemento (IMEC) y el resto continuaba siendo “carne de cañón”.
Con la popularización de la universidad este aspecto se fue desdibujando y en la Transición todos los partidos se apuntaron a las rebajas de la mili, que de 18 meses pasó a 15, luego a 12 y acabó siendo testimonial de 6 meses y el primer gobierno Aznar la declaró voluntaria y profesional.
Hoy, en el ejército se inscriben los inmigrantes, que buscan un “certificado” de españolidad y los que no tienen muy buenas perspectivas profesionales por falta de capacitación básica. En definitiva: los pobres. Y tras las rebajas en el CI mínimo en las pruebas de ingreso: además tontos.
Coincido al 100 % de lo dicho por Rodríguez Ibarra en “La ventana” y en la necesidad de recuperar el servicio militar obligatorio.
Y mientras no sea así… en caso de guerra, recomiendo la postura de Boris Grushenko: la deserción.
Tirar el agua y a el niño
Vuelve el Lehendakari a desempolvar su vieja pretensión de autodeterminación para el País Vasco. Y le pone fecha al “desvarío”: 25 de octubre de 2008, con o sin acuerdo del gobierno y parlamento, a los que quiere colocar ante hechos consumados. Es un irresponsable.
Lo anuncia en el parlamento Vasco. Y como nos tiene acostumbrado este mesiánico presidente su referente es el “pueblo vasco” y su identidad desde los albores de la historia como sacralización del objeto. Si el pueblo existe y éste se manifiesta en una lengua, una religión, una cultura... y sobre todo en un territorio. Está el Lehendakari a un paso de volver a dar vida a la joseantoniana patria como unidad de destino en lo universal.
No importa que el pueblo vasco exista lo mismo que el aragonés o el leónes. Lo que importa es la creación del mito -la nación- y luego ya se rellenará con sus héroes, opresores y mártires.
Todo nacionalismo es una mitología. Sea más grande o más pequeño su ámbito territorial, lingüístico o cultural. Y en el plano de las mitologías se recurre a la irracionalidad para explicar el pasado y el presente. Así se habla de conflicto histórico, territorios históricos o derechos históricos. La historia como coartada para justificar el asesinato, la extorsión, la eliminación de los derechos más elementales de la mitad de la ciudadanía que vive en el País Vasco, a los que el Lehendakari suele olvidar en sus discursos. ¿Qué raro debe parecerle al Lehendakari que en su arcadia miles de ciudadanos hablen con temor, cuando hablan, o que la oposición tenga que ir con escolta? Que paradoja.
Esta situación es heredera del plan que Ibarratxe presentó en el 2003 con el “Estatuto político de la Comunidad de Euskadi” como acta fundacional de lo que sería la nueva relación entre España y el País Vasco. En una confusa declaración de derechos pretéritos en la noche de los tiempos, de declaraciones de la ONU sacadas de contexto y totum revolotum entre: Francia, Navarra, País Vasco y España.
Entonces, como ahora, de todo el proceso de discusión de las consecuencias del plan se ha obvia por Ibarretxe las repercusiones económicas este proyecto. Se ha puesto el énfasis en los aspectos de “decidimos los de aquí”, “es nuestro ámbito de decisión lo que cuenta”, “somos soberanos para decidir qué queremos”... Todos argumentos emocionales que ocultan las más que importantes dificultades de llevar a la práctica, en los terrenos jurídicos y económicos, los postulados del “Plan Ibarretxe”.
En el 2003 el producto interior bruto (PIB) vasco representaba el 6,3% (medido en precios de mercado) -47.277,7 millones de euros- frente al 7,5% del total español en 1981; en 2006 su PIB es 6,1 %, pero aún es una de las regiones más ricas de España: sus hogares tienen una renta per cápita media de 15.800 €, cuando la del conjunto español es de 12.600 €, y Álava -con 22.338 €- es la provincia con mayor renta del país. Sus salarios son de media un 15% más alto que los del resto, y junto Madrid y Navarra son los que mayor capacidad de gasto tienen.
El 90 % de los aceros especiales y el 80 % de la maquinaria herramienta se hace en el País Vasco; el 75 % de la forja, el 50 % de los bienes de equipo o de la fundición y así hasta el 12 % de la electrónica e informática y telecomunicaciones. Las importaciones y las exportaciones son el 65% del PIB de Euskadi; yendo el 54,3% al resto de España y el 39,2 % a países de la UE y el 6,5 % al resto de países. A su vez, casi el 66 % de las importaciones son del mercado interior.
De las 6.135 empresas vascas que figuran en el Catálogo Industrial y de Exportadores (CIVEX), el 60% no se dedica a la exportación y una parte considerable trabaja en el ámbito de la economía española. El otro 40% son exportadores, casi la mitad con un lustro o menos de experiencia.
Y de todo esto no se habla. Lo que preocupa, y mucho, a empresarios y economistas. Si el nacionalismo insiste en "deslegitimar" el rechazo del Congreso de los Diputados al “Plan Ibarretxe”. "Nos estamos jugando el futuro", avisaba Alejandro Echevarría, presidente del Círculo de Empresarios Vascos en 2003. Mikel Buesa, catedrático de economía de la Universidad Complutense de Madrid en su estudio “Economía de la secesión: los costes de la no-España en el País Vasco” estima que la pérdida por los gravámanes arancelarios de las exportaciones vascas supondrían una reducción del 20% del PIB y una pérdida de empleo de entre 89.000 y 180.000 puestos.
A esto el PNV y el Lehendakari dan la callada por respuesta y miran para otro lado.
La tendencia al envejecimiento de la población tampoco ayuda mucho al “Plan Ibarretxe” - desde 1981 los censos del INE recogen una constante disminución de la población-, ya que postula una gestión independiente de la Seguridad Social, que si lo unimos a una de las más bajas tasas de natalidad, la escasez de inmigración y la salida forzada por la presión de los radicales de varios miles de personas, no parece la mejor situación para garantizar el futuro del sistema público de protección social, y menos si le sumamos un incremento del paro como el que anuncia Buesa.
La inseguridad jurídica que crea la posible aplicación del “Plan Ibarretxe” es muy alta y así lo entienden los inversionistas de la UE: la inversión en el País Vasco cayó un 33% en el 2003, cuando se hizo el primer amago de presentar el Plan, frente al 17% del resto de España, si bien hay otros factores: como la más barata mano de obra en el norte de África o en el Este de Europa para entender este traslado de inversiones. ¿Pero que harían los inversores en un mercado que se encontrase de la noche a la mañana que no puede vender en el mercado de 400 millones de la UE?
La patronal vasca Confebask, por medio de Román Knörr, se opuso inicialmente al plan en 2003, ahora, ha preferido no llevar más lejos sus críticas al “Plan Ibarretxe”. Aunque tampoco tendría interlocutor, pues la vicelehendakari, Idoia Zenarruzabeitia, no ha aceptado debatir los planteamientos de empresarios y expertos sobre los costes del plan en un hipotético marco de Euskadi como Estado Libre Asociado en la UE. Suponiendo que el Estado Español aceptara esa posibilidad y la UE la admitiese, lo que es mucho suponer.
Otro dato para pensarse lo del referéndum: Bilbao no está en el grupo de 35 ciudades “de tercer nivel" del planeta (donde Madrid aparece en el segundo nivel y Barcelona en el tercero), a pesar de su profunda transformación económica y proyección cultural de los últimos años. Sólo aparece en el trigésimo segundo entre las ciudades europeas más adecuadas para los negocios, en una lista en la que Barcelona es sexta, y Madrid, séptima, según datos de la página en Internet del economista y asesor del Gobiernos vasco Alberto Alberdi. ¿Mejoraría Bilbao su posición en una Euskadi fuera del área económica de la UE?
El actual marco jurídico del Concierto Económico y del Estatuto de Guernica ha supuesto un éxito para el desarrollo del País Vasco y le ha permitido hacer frente a la reconversión industrial de los años ochenta; cuyo coste para las arcas de la Seguridad Social se acercó al billón de pesetas, ¿se podría haber hecho frente a este gasto sólo con las aportaciones de los cotizantes del País Vasco si no hubiera mediado la solidaridad interregional del resto de España? ¿A ver quién responde a esta pregunta en el PNV-EA-EB/IU?
La pretensión de que se puede cambiar unilateralmente el marco de relación jurídica y de que no pasa nada en el plano económico es ridícula.
En una “guerra comercial interna”, en la que empresas vascas tuvieran en contra al cliente español, las cosas vendrían muy mal dadas para ese casi 90% de pymes vascas que tienen en el mercado interior su principal fuente para existir. La hipótesis de que esto ocurra no es descabellada: si no que se lo pregunten a los empresarios de cava catalán, qué efecto tuvo en sus ventas durante la última campaña navideña: 12,3% menos de botellas vendidas. Y esto sólo por un boicoteo promovido a golpe de e-mail. ¿Qué efecto no tendría en los Eroski o en la marca Fagor, ambos del grupo Mondragón, un boicot premeditado de sólo un 20 ó 30% de sus actuales clientes?
En diciembre de 2004 la prensa económica recogía la visita de los reyes de España, al grupo cooperativo de Mondragón, para inaugurar la ampliación de una de sus fábricas de electrodomésticos y poner la primera piedra del polo tecnológico Garaia. "La razón de la visita del Rey fue la de contribuir a frenar la caída de ventas del grupo (Mondragón) en el mercado español", asegura un miembro del Círculo de Empresarios. El Rey dejó un mensaje claro en su intervención ante los periodistas: "Habría que crear muchos grupos como las cooperativas de Mondragón en España", les dijo, en lo que fue interpretado como un gesto explícito de apoyo hacia un grupo emblemático del tejido empresarial vasco y con proyección internacional, pero muy identificado en el imaginario español con el vasquismo más profundo e independentista.
Mondragón es un grupo multinacional de más de 200 empresas y casi 72.000 empleados, de ellos el 48% en el País Vasco, el 40% en el resto de España y los demás en el extranjero.
Otras empresas punteras, como CAF, viven del suministro de trenes a Renfe o al metro de Madrid. A su vez, directivos de Gamesa e ITP reconocen: "Si perdemos el mercado español y el europeo, cerramos", lo cual sería una absurda catástrofe en el campo de la ingeniería.
Todas las asociaciones empresariales, cámaras de comercio, colegios profesionales le han pedido que dedique sus esfuerzos a la búsqueda de soluciones para el chantaje que sufren por parte de ETA, pero los empresarios no deben tener la visión histórica del Lehendakari.La propuesta efectuada por el Lehendakari no abre nuevas perspectivas de solución al gravísimo problema de convivencia que existe en el País Vasco, sino que lo agrava al dar un salto cualitativo en las diferencias entre nacionalistas y constitucionalistas; porque no es un problema entre nacionalistas y no nacionalistas el que se dirime, sino entre quienes anteponen el criterio de etnia, lengua o territorio al de la ley, seguridad jurídica o constitución. En definitiva entre nacionalistas y demócratas.
Obcecado por el cumplimiento mesiánico del proyecto nacionalista va a tirar el agua del barreño, sin darse cuenta de que el niño está dentro.